Muchas veces no ponemos atención alo que nos metemos a la boca en nuestro día a día. Nos atrapa el trabajo y descuidamos tener una buena alimentación.

No nos tomamos tiempo para desayunar, comemos un bollo con un café rápido en el bar de al lado del trabajo, tiramos de sándwich llenos de grasa y azúcar de las máquinas expendedoras, comemos rápido delante del ordenador o, incluso, nos saltamos la hora de la comida,opta por un desayuno saludable.

La alimentación en el trabajo, coaching nutricional

Las consecuencias de todas estas conductas nutricionales son realmente negativas: mayor estrés laboral, absentismo, desconcentración, disminución de reflejos, irritabilidad, mal humor, dolor mayor abdominal, hipoglucemias, bajadas de tensión e, incluso, colon irritable.

Tanto el trabajador como el empresario deberían tomar conciencia, cambiar su actitud y darle suficiente importancia a cuidar nuestra alimentación. Las consecuencias negativas no sólo afectan a la vida laboral, también a la personal.

Lo mínimo que nos puede pasar es tener una mala actitud en el trabajo pero podemos tener problemas de salud graves que frenen nuestra vida.

Sí el empresario quiere obtener una mayor rentabilidad en su negocio debería invertir en su capital más preciado, sus trabajadores. El bienestar y satisfacción de los empleados repercutirá de manera directa en los beneficios.

 

Una deficiente alimentación en el trabajo, afecta a la salud

Cuando un trabajador está sano, es más eficiente, está atento y lleno de energía. Esto disminuye los riesgos de accidentes laborales, se gestionan mejor las situaciones de estrés  y, según un informe de la OMS (Organización Mundial de la Salud), incrementa los niveles de productividad un 20 %.

Con estos datos, podríamos decir que invertir en información y educación alimentaria de los trabajadores de cualquier empresa sería beneficioso.

Incluir un descanso obligatorio de 30 o 45 minutos para comer algo saludable, prohibir comer delante del ordenador, incorporar productos sanos en las máquinas expendedoras o invertir en desayunos o menús equilibrados podría ser una solución para acabar con parte del absentismos laboral.

Además de que la empresa se implique en la alimentación de sus trabajadores, éstos deben poner especial atención a cuidar su principal recurso en el trabajo: el cerebro (ver mas sobre alimentos saludables para el cerebro).

La red de neuronas y conexiones cerebrales funcionan gracias a los neurotransmisores, proteínas formados por aminoácidos. La tirosina y el triptófano son los principales aminoácidos para estar alerta, motivado, atento y alegre, algo esencial en nuestra jornada laboral. 

Podemos encontrar estos componentes en la carne blanca, los huevos, pescado azul, lácteos, semillas de sésamo o girasol, garbanzos, lentejas, plátano, piña y alcachofas.

El trabajo, la alimentación y las grasas

Otro dato a tener en cuenta en nuestra productividad son las grasas.

 Las grasas son fundamentales para el funcionamiento de nuestro organismo, especialmente nuestro cerebro, sin ellas no podría producir los impulsos eléctricos necesarios para efectuar la comunicación neurológica.

Cuidado con la selección de las grasas que tomamos, nada de bollería o elegir fritanga en el menú del restaurante. Debemos comer grasas monoinsaturadas como las del aguacate, las almendras o el aceite de oliva y grasas poliinsaturadas como el omega 3 o el omega 6, las podemos encontrar en el salmón, la caballa, las semillas como el lino y la chía o frutos secos como las nueces.

Concluyendo, promover hábitos saludables alimentarios en la empresa es algo bueno tanto para el trabajador como para la corporación.

Una buena alimentación favorece al rendimiento del trabajador, aumenta la rentabilidad de la empresa y, además, asegura la salud física, intelectual y mental global.

Tener trabajadores sanos en las organizaciones que promuevan la salud, ayudan a reducir el gasto que comporta para el trabajador, el empresario y la sociedad en general. 

Escrito por Sandra Tirado coach nutricional para Aire soloparamujeres 


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