el amor que mereces

No te conformes con alguien que no te dice lo que quiere, lo que siente ni lo que piensa; con alguien que espera que lo adivines o a quien ni si quiera le preocupe eso, porque sabe que estás.

No te conformes con un corazón por whatsapp y un polvo sin corazón.

No te conformes con alguien que te diga 'te he echado de menos' pero que no sea capaz de decir 'me apetece verte'.

No te conformes con un emoticono después de un 'cri-cri'.

No te conformes con alguien con quien te sientas mal tantas veces que olvides que alguna vez te sentiste bien.

No te conformes con conversaciones de sí y no, con besos de de buenas noches que saben a 'gracias por venir' y no a 'ojalá te quedaras'.

No te conformes con que te besen cuando lo que quieres es que te amen.

No te conformes con alguien que 'está bien' en vez de con alguien con quien 'te sientes bien'.

No te conformes con pensar, desear y amar en voz baja… grita!

No te conformes con quedarte con las ganas. No te quedes nunca con las ganas, porque al final de la vida son esas cosas las que se van a la tumba contigo: las que no dijiste, las que no hiciste, a las que no te atreviste.

No te conformes con 'lo que tienes', confórmate con 'lo que mereces'.

No te conformes nunca. Porque cuando te conformes, habrás dejado de crecer, de soñar y de buscar. Habrás cambiado 'felicidad' por 'mediocridad'. No dejes de retarte, no dejes de tener miedo, no dejes de ser valiente.

Lánzate a la vida porque sólo tienes una y hemos venido a jugar, porque el día que te quieras dar cuenta a lo mejor ya es tarde para algunas cosas.

No te permitas no permitirte el lujo de equivocarte, de reír, de llorar, de amar, de que te rompan el corazón y de romperlo, de tirarte en paracaídas y gritar como [email protected] [email protected], de bailar mil veces tu canción favorita, de besar aunque no te devuelvan el beso.

No te permitas no permitirte echarle huevos a la vida.

Porque cada segundo que pasa, no vuelve. ¿De verdad quieres seguir dándole vueltas a ese problema? Yo tengo una regla, si algo me causa preocupación me pregunto '¿dentro de un año me voy a acordar de esto, va a tener alguna relevancia en mi vida o efectos a largo plazo?' si la respuesta es no, no le permito un segundo más a ese pensamiento.

Y justamente porque cada segundo que pasa no vuelve, ¿quieres de verdad quedarte sin decirle a esa persona importante para tí eso que no paras de pensar? ¿quieres seguir preguntándote 'qué hago, se lo digo o mejor no'? ¿Quieres seguir esperando al 'momento perfecto? Pues tengo una noticia que darte: no hay. El momento perfecto es este, el que acaba de pasar y no va a volver.

El momento perfecto es aquel en el que eliges ser valiente y arriesgar, porque ¿es que acaso en la vida hay algo seguro?

Y si aún no lo ves claro, pregúntate: '¿Y qué me va a pasar si lo digo? ¿Si lo hago? ¿Si lo vivo?' La vida. Eso es exactamente lo que te va a pasar.

Colaboración de Laura Rey para Aire-soloparamujeres


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