Los cuatro acuerdos

Siempre he considerado el libro de Los Cuatro Acuerdos como un libro de cabecera único, el libro de autoayuda perfecto. Una vez lo asumes como forma de vida, volver a leerlo es repasar ya afianzar como ser feliz.

La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento.

"No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo decides. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento". (Miguel Ruiz).

La domesticación y el sueño del planeta.

Cuando avanzas en la lectura de los cuatro acuerdos, descubres que las cosas parece que siempre han sido de una manera, sin embargo es posible mirar desde otra realidad.

Desde que llegamos a este mundo estamos en un continuo aprendizaje, nuestros padres, hermanos, maestros nos enseñan que son las cosas, como se llaman y como deben de ser. Hacemos acuerdos con el mundo de los adultos sobre que es y como es todo, que es bueno y que es malo, que está bien y que está mal e incluso sobre quienes somos y quienes debemos de ser.

Nosotros mismos conforme vamos creciendo continuamos acordando con nosotros mismos como continuar con todos los acuerdos heredados y aprendidos. Cada uno de nuestros roles en esta vida va quedando acordado, es lo que en los cuatro acuerdos se denomina “domesticación”

"La domesticación es tan poderosa que, en un determinado momento de nuestra vida ya no necesitamos que nadie nos domestique. No necesitamos que mamá o papá, la escuela o la iglesia nos domestiquen. Estamos tan bien entrenados que somos nuestro propio domador. Somos un animal autodomesticado".

El juez y la víctima.

En ese proceso de domesticación, de aprendizaje también nombramos dos personalidades que nos acompañarán toda nuestra vida, el que juzga y el juzgado, víctima y juez.

El que juzga, el juez nos recuerda de forma constante que está bien y que está mal en lo que hacemos y por supuesto nos premia y nos castiga, sobre todo nos castiga cuando no hacemos lo que hemos acordado.

Cuando nuestro juez interior nos castiga pasamos a ser las víctimas, la víctima de nuestro interior, sufrimos, nos sentimos culpables, nos arrepentimos de lo hecho y nos castigamos más y más, porque al sufrir recordamos constantemente lo que hemos hecho mal. Cuando existe quien juzga y quien es juzgado aparece el miedo.

El miedo es quien paraliza siempre nuestros actos, nuestras decisiones, cuando somos domesticados hacemos un perfil completo de como debemos de ser y por supuesto entendemos que debemos de ser perfectos, así que nos auto exigimos la perfección.

"El problema es que como no somos perfectos nos rechazamos a nosotros mismos. Y el grado de rechazo depende de lo efectivas que han sido las personas adultas para romper nuestra integridad", según M.R.

Si las creencias y los acuerdos adoptados en nuestra vida, tanto morales como lógicos no nos hacen ser felices y vivir en armonía, está claro que no funcionan.

Si algo no funciona, queda claro que debemos cambiarlo. Para poder cambiar no nos queda otro remedio que revisar lo que hemos acordado, nuestro propio sistema de valoración, ver que vale y que no y cambiándolos por otros. Si quieres cambiar un acuerdo, debes de sustituirlo por otro, la filosofía tolteca a través de los cuatro acuerdos nos propone cuatro acuerdos básicos, sencillos y muy efectivos

Primer acuerdo, sé impecable con las palabras

Las palabras son magia, magia blanca y magia negra, si somos conscientes del enorme poder de nuestras palabras las utilizaremos sabiamente.

Segundo acuerdo. No te tomes nada personalmente

Si te tomas todo de forma personal te convierte en comida para los depredadores emocionales, el primer depredador eres tu misma.

Tercer acuerdo. Deja de suponer

Hacemos una suposición de todo, hasta tal punto que acabamos creyendo que lo que suponemos es la realidad y no preguntamos, si supones y no preguntas vas a sufrir innecesariamente.

Cuatro acuerdo. Haz siempre todo, lo mejor que puedas.

Este cuarto acuerdo hace que los otros sean ya parte de tu vida, haz lo máximo y lo mejor que puedas, eso no significa que lo hagas igual que yo, simplemente que te sientas satisfecho de hacer El cuarto y último acuerdo permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados: haz siempre lo máximo y lo mejor que puedas. Siendo así, pase lo que pase aceptaremos las consecuencias de buen grado.

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