Aprender a respirar

La respiración es muy importante para introducirnos en la relajación y posteriormente en como aprender a meditar.

Cualquier técnica energética o estado alterado de conciencia toma como piedra angular la respiración.

Habitualmente nuestro estilo de vida, ajetreado y con prisas hace que nuestra respiración tenga muy poco recorrido y por decirlo de alguna manera se haga en la parte superior de nuestro cuerpo.

Tenemos por costumbre coger el aire (inspirar) y llevarlo simplemente a la altura de los pulmones, para posteriormente proceder a su suelta (expiración). Esta respiración con un recorrido tan corto hace que nuestro cuerpo no se oxigene de manera correcta.

El principal ejercicio para poder relajarnos consiste en trabajar con la práctica de la respiración.

La respiración es un fenómeno natural, que nuestro cuerpo realiza de forma inconsciente. Muchas personas dicen que no saben respirar, no se deja de respirar por el hecho de no saber hacerlo, nuestro cuerpo realiza esta función de manera natural, casi podríamos decir que quien no sabe respirar es porque no se ha detenido a ver como lo hace, no ha tomado consciencia de cómo se produce.

La respiración es tan importante como la alimentación, si queremos gozar de buena salud debemos respirar de forma adecuada. El deterioro de nuestra salud está directamente relacionado con la deficiente respiración, a través de la respiración nuestro cuerpo toma un elemento vital, que es el oxígeno.

La sangre necesita limpiarse, esta función se realiza en los pulmones, cada una de nuestras células necesita recibir oxígeno para seguir funcionando.

Está demostrado además que nuestras células cerebrales necesitan mayor aporte de oxígeno que las células musculares.

La falta de oxigenación de nuestras células del cerebro nos afecta de forma que nos sentimos más pesados, mas cansados, nos impide centrarnos, pensar adecuadamente, produce déficit de memoria. Etc. Podemos pensar en que si la respiración es algo que se produce de forma inconsciente es probable que no podamos hacer nada.

Ciertamente no necesitamos ser conscientes de la respiración, al igual que no lo somos de la circulación de la sangre o de muchos otros aspectos de la vida de nuestro cuerpo.

No somos conscientes de la respiración. Sin embargo en muchas ocasiones, nos hemos olvidado de cómo debemos respirar, y podemos volver a practicarlo y reaprenderlo. El primer paso para poder ser conscientes de nuestra respiración, es observarla, ser conscientes de ella.

El simple hecho de observar nuestra respiración calma nuestra mente, produciendo la bajada de frecuencia de inspiraciones y exhalaciones, la regulación de nuestra mente es vital para poder regular nuestra respiración.

Las emociones están íntimamente ligadas a la respiración, cuando estamos enfadados expiramos con fuerza, si estamos tristes es al contrario, nuestra inspiración es más larga.

Cuando nuestra mente está tranquila, se igualan la inspiración y la espiración.

¿Por dónde empezamos entonces? Bien, existe una interdependencia, la mente regulada nos da una respiración más relajada, la respiración uniforme nos tranquiliza la mente.

Así pues vamos a trabajar con aquello que nos es más fácil manejar, nuestra propia respiración.


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