los alimentos y las emociones

Si crees que ir a la cocina y comer frutos secos en vez de chocolate es algo natural, ya te digo que no, lo que comes responde a tu estado anímico.

Nuestro cerebro es sabio, nuestro cuerpo además le habla.

El apetito y la apetencia de ciertos alimentos depende en muchas ocasiones de como nos sentimos, mantener nuestra felicidad, controlar la ansiedad, manejar el estrés, darnos ánimos o tranquilizarnos.

Los alimentos y las emociones

Estás agotada y después de varios paseos a la cocina, finalmente has cogido los cacahuetes a pesar de tener las manzanas mas bonitas del mundo delante de ti todo el tiempo. Te sientes incluso culpable por habértelos comido.

Sinceramente no te culpes, tu cuerpo estaba agotado y necesitabas energía, tu cuerpo y tu cerebro han elegido el alimento que te aporta una inyección de energía rápida, los frutos secos.

Los estados de ánimos hacen que optemos por determinados alimentos, si tienes ira posiblemente elegirás alimentos que te exciten, si estás triste buscarás alimentos que te animen, si tienes ansiedad buscarás alimentos que te calme.

Desde pequeños la comida se ha convertido en algo no solo físico, también es algo emocional.

¿Recuerdas cuando llorabas y tu madre te daba un caramelo o una galleta? La comida es utilizada para celebrar cosas, para calmarse, eliminar el aburrimiento. ¿Nunca te has premiado con un bombón o chocolate? Esa cerveza que va unida a la vida social o la tarta de cumpleaños, que claro ¿Cómo decir que no?

Los órganos afectados si tomas un vaso de agua o una copa de alcohol son diferentes, por ese motivo las emociones que se generarán también son distintas. Si tomas elementos que bloquean el hígado o la vesícula biliar y en función de si estos funcionan bien o mal generarán diferentes emociones, como que te sientas agresiva, impaciente, más colérica.

Nuestra dieta condiciona nuestro estado emocional y anímico, el intestino es llamado también el segundo cerebro por el complejo vínculo que une la alimentación y las emociones.

Las emociones influyen en nuestra dieta

¿No es cierto que muchas veces comemos por placer?. Comer no solo es necesario por los aportes nutricionales, también es algo placentero, que desestresa, que calma la ansiedad. Buscamos comida para sentirnos mejor y muchos alimentos ayudan a combatir la ansiedad, ya que contienen diferentes nutrientes y aminoácidos que nos relajan y nos vuelven mas felices, entre estos alimentos están el yogur, el chocolate, el plátano y las nueces.

No todo se soluciona comiendo, no siempre podemos comer cuando no nos encontremos bien, eso o acabaríamos con un exceso de comida, debemos controlar la alimentación emocional.

Está demostrado que cuando se come para calmar las emociones elegimos alimentos en exceso grasos, desequilibramos nuestra dieta y causamos que nuestro cuerpo enferme. Nuestro cuerpo está preparado para que las grasas reduzcan el estrés, está claro que un bollo reducirá tu estrés y una manzana no.

También tenemos el caso contrario, estamos nerviosos o tristes y no queremos comer nada, eso tampoco es saludable ya que hacemos que nuestro cuerpo pase hambre (aunque no la sintamos) y podemos afectarle negativamente.

La dieta afecta a nuestras emociones

Al estar tan estrechamente relacionadas, ya hemos visto que comer alimentos que nos resultan placenteros nos hacen sentir relajados y mucho mejor, también una dieta saludable nos permite estar bien y tener un control sobre nuestra emociones. Si controlamos nuestra dieta, podemos controlar nuestras emociones.

Una mala alimentación puede producirnos transtornos emocionales como depresión, claro ejemplo de una dieta pobre en antioxidante y rica en grasas. La dieta rica en grasas descontrola el reloj biológico, nos impide dormir y descansar, eso hace que se origine estrés y malestar general. Una cosa lleva a la otra. Es necesario encontrar un equilibrio entre la alimentación y las emociones.

Como conseguir el equilibrio entre dieta y emociones

Debemos ajustar nuestra ingesta de alimentos con nuestro hambre real, si bien está claro que la comida nos da places y desestresa, aunque claro es algo temporal, no va a solucionar nuestros problemas. Si cada emoción hace que comamos, acabaremos con muchos kilos de más y con un segundo trabajo, perder peso.

Si te encuentras angustiada, estresada, con ansiedad y buscas comida, para un momento y piensa en que esa no es la solución, también puedes dar un paseo, leer, oir música…. Ver a un amigo.

Debes buscar el equilibrio, tampoco puedes reprimir siempre el deseo de comerte ese trozo de chocolate, porque cuando al fin te des ese placer te sentirás culpable y no lo disfrutarás. Siempre hay un punto intermedio.

Busca ese punto de equilibrio que no perjudique a tu dieta y por ende a tu salud, controla tu dieta para que sea una alimentación saludable y date el gusto de comer de vez en cuando alimentos que te dan placer, si este último placer lo convierte en algo habitual es cuando habrás perdido el equilibro emocional y nutricional.


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