Historias de una soltera

Ser soltera y vivir sola es muy guay. Ese placer de llegar a casa, no tener que saludar a nadie, darte una ducha y pasearte por la casa sin toalla, no tiene precio.

Bueno, en mi caso tiene el precio de vivir en un bajo y que si no corro las cortinas, me ven los viandantes. Pero vamos a obviar eso que soñar es gratis. Y yo a ellos no les veo porque paso de mirarles.

Pues eso. Mola mazo… hasta que te das cuenta de que el mundo no está hecho para tí.

Que eres un ser raro, casi en extinción y parece que en voluntad ajena de exterminio porque todo clifford te busca novio. Llega un día en que te das cuenta de que como no te inventes un robot de autoasistencia y una nuevas reglas sociales, PALMAS.

Ya para empezar, las solteras nos pasamos la vida gastándonos el sueldo en regalos varios para bodas-bautizos-comuniones. ¿Alguien nos va a regalar algo a nosotras? Mmmm…. Probablemente NO. Salvo que seas madre soltera en ese caso mejor lee "como sobrevivir siendo madre soltera"

Estoy hasta ahí mismo de que la gente se case y al año me diga: estoy embarazada! VENGAAAA! Otro regalo más? Pero si ni si quiera me has hecho uno por mi cumpleaños, DEJA DE CHUPARME LA SANGRE!

Para seguir, vete al cine. Sí, vete al cine. Soltera y tu sola, porque en algunos momentos resulta que eres "la única soltera".

Osea, te traduzco = paga una pasta por entrada individual (que tu colección de follamigos (amigos con derecho a roce) no cuenta como familia numerosa) y luego encima aguanta el típico comentario de 'solo una entrada?'

SÍ BONICX, SÍ. VENGO SOLA. ME ACOMPAÑA MI PERSONALIDAD, la que tú parece ser QUE NO TIENES.

Pero ya lo mejor de lo mejor es el vivir. Así. A secas. Vivir. O sobrevivir, que es muchas veces lo que te toca hacer.

Historias de una Soltera en Verano

 

El otro día se me ocurrió la maravillosa idea de salir a la piscina de mi urba a tomar el sol. Qué disparate, no? Tomar el sol en verano. Ya, espera y verás. Pues eso.

Salgo, bote de crema en mano, yo muy concienciada con no quemarme ni medio milímetro de mi cuerpo. Boca arriba todo iba bien. Yo hidratadita, protegidita… fantástico todo.

Pero llegó EL MOMENTO DEL GIRO. Ese momento en el que, en plan osada, decidí tomar el sol por la espalda. Vamos a ver: crema en piernas, check; crema en culo, check; crema en espalda…. COOOOORRECTO: y una mierda check.

Bien. Aún así, decidí (en mi osada ignorancia) correr el riesgo de seguir boca abajo. No me picaba la piel así que yo pensaba: bueno, NO ES PA TANTO.

Pensé totalmente distinto al llegar a casa y mirarme en el espejo después de ducharme: mi espalda era UN CUADRO FLAMENCO. Sin más. Todas las marcas de los cordoncitos del bikini por todos lados y encima ROJO CANGREJO, GAMBA, lo que quieras…. FEO del carajo y además picaba que flipas. ¿Solución? Al súper que voy yo a por un aftersun.

Llego a casa, me desnudo (que ya os he dicho que soy fan de esto en mi casa), me miro la espalda en el espejo y abro el aftersun.

Venga guapa, Y AHORA QUIÉN TE LO DA? COOOOORRECTO! Aplausos.

 

Y lo peor no es que vayas a perder la piel a cachos, es que vas a perder la dignidad en el camino también. Porque, qué opciones tienes?

1, Jugar a intentar darte tú la crema solita. Y digo jugar cuando podría decir hacer el baile de la cucaracha, porque TELITA MARILOLI.

Esa imagen: tú desnuda, de espaldas al espejo, dando giros sobre ti misma mientras retuerces los brazos como si estuvieras intentando las posiciones más demoniacas del yoga.

No se sabe muy bien si es yoga o eres una flamenca ortopédica intentando tocar las palmas en zonas de tu espalda a las que sólo podrías llegar si tuvieras el brazo del inspector Gadget.

PERO NO, no lo tienes.

2, Probar con un aftersun de spray.

Te disparas ahí como si no hubiera un mañana, y venga bien de crema. Toda disparada y esparcida en puntitos. Pero eso no hay cristo bendito que lo absorba como no lo extiendas.

Y ahí ya volvemos a la opción de la gadgetomano o LO QUE ES PEOR, hacerte un apaño casero con palo y esponja. Ahí tu dignidad ya se ha ido. Ni si quiera se ha despedido porque vergüenza sí que te quedaba un poquito.

3, Llamar a un vecino.

Esa opción puede molar o puede ser el hundimiento del Titanic. O todo o nada. Black or white. Empotrador o aprendiz de los malos.

El caso es: o te la pone y te pone o te mueres del asco vivo sólo de barajar la opción.

Colaboración de Laura Rey para Aire soloparamujeres


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