relaciones abiertas

Hay quien a día de hoy no encuentra placer en las cosas habituales y mundanas, y si bien las prácticas sado masoquistas habituales, en las que los amos humillan y azotan

(por decir algo suave) a sus sumisos puede parecer que satisfaces a los más exigentes, aún este mundo del placer, del sentir algo más y buscar lo que nos eleva hasta el límite, no tiene fin.

Como mujer has podido sentir alguna vez la oportunidad de ser una dominadora, una dominatrix. Tener a tu sumiso a tus pies, lamiendo tus tacones o tus botas, obedeciendo cual animal obediente todos tus caprichos y exigencias, puro placer sexual.

Realmente no tendríamos que entrar en el sexo para ver auténticas amas dominadoras de sus parejas en la vida real, relaciones de pareja diferentes, especiales, esenciales y mucho más habituales de lo que pensamos.

 

Como los humillan públicamente, como cumplen con sus exigencias sin decir nada y como los vemos paseando al lado de sus amas con la mirada baja y taciturna.

Aqui vemos una nueva forma de dominación, un método diferente para hacer que la adrenalina y los sentimientos mas primarios afloren por doquier, estos sumisos que buscan caña de esta manera tan especial se sienten liberados después de una sesión irreal con la denominada "dominatrix financiera"

Los servicios de estas amas no son puntuales de unas horas, mas bien se contratan para sesiones que se preparan y duran días, semanas o en alguna ocasión incluso meses.

Veamos algunos ejemplos de esta práctica sado maso.

- Recolectar varios sumisos, hacerles invertir dinero y a la vuelta de pocos días decirles que todo su dinero se ha evaporado, que los responsables no existen y que se han arruinado.

- Despido de sus puestos de trabajo, sin consideración, sin explicaciones... recordando además que sus responsabilidad continúan en vigor, hijos, hipotecas, gastos.

- Los ahorros de su vida han desaparecido, se falsean cuentas bancarias, extractos. Todo listo para que el sumiso y esclavo sienta que su vida se ha ido literalmente por el retrete.

¿y el placer donde está?

La ama dominadora disfruta viendo la humillación, las lágrimas y las peticiones de clemencia de los esclavos sumisos, se eleva a un orgasmo infinito al verles suplicar y se siente animada a hacerles gestos de amor y cariño para hacerles sentir bien sexualmente, una combinación explosiva de amor odio.

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