En respuesta a tu pregunta... sin ladera, no hay cumbre.

Vivir fuera de tu país es una experiencia increíble. Pasar un año rodeado de gente nueva, de culturas distintas, hablando otro idioma, gestionándote tú la vida… diría que es hasta necesario para crecer.

Pero,  ¿qué pasa cuando llevas mucho tiempo fuera?

Cuando cada año o incluso cada diez meses cambias de país, de ciudad, de casa… de gente… Cuando tienes que partir de cero una y otra vez sin descanso.

El año pasado, durante mi estancia en París, una gran amiga y compañera de viaje me mandó un mensaje cargado de angustia en el que me expresaba que no sabía qué hacer, que no sabía qué iba a pasar con su futuro…

No se sentía en casa pese a que lo estuviera (físicamente) después de años de incesante cambio y se preguntaba si ese era su lugar o no. Yo estaba en una situación parecida, pero viéndolo todo con una perspectiva completamente distinta. A 180 grados.

Así que intenté transmitirle mi visión.

Meses después, me atrevo a compartir este mensaje porque creo que a mí me hubiera gustado recibirlo en alguno de mis cambios, en alguno de esos momentos en los que me perdí y no sabía cómo encontrarme. Me hubiera gustado que me girasen 180 grados...

'Nena, en tu pregunta lo que veo es un poco de angustia porque te dices ‘las personas que quiero están fuera y sé que lo seguirán estando’.

La claves para vivir el presente

Esta última parte es un poco pitonisa Lola, my friend.

Una de las claves de vivir el presente, como dice mi amiga Esther, es utilizar la información que tienes en este momento y no intentar jugar o tomar decisiones con la que no tienes, porque eso sólo lleva a la desesperación. Es difícil, pero yo no dije que no lo fuera.

Sabes que tu camino no es estar lejos de los que quieres, eso ya es un paso: saber lo que quieres. Generalmente, cuando nos sentimos mal es porque lo que queremos y lo que sentimos no está en sintonía.

Por ejemplo: quiero un helado pero siento que no puedo comérmelo porque estoy gorda; eso lleva a estar mal. Es un ejemplo idiota y que te hará reír, pero a la vez es muy representativo de la dualidad querer-sentir que casi nunca vemos.

Otra parte de lo que dices, que no eres humana con las situaciones que te rodean ahora y en el lugar en el que estás, es más preocupante a la vez que comprensible.

Creo que a veces cuando estamos sufriendo, nos cerramos, nos bloqueamos y somos como robots.

Además, cuando tenemos a nuestra gente lejos, creo que también ocurre lo que yo llamo fenómeno ‘doble vida’. Básicamente consiste en contarnos la mentira de que no podemos empaparnos de otras personas porque las nuestras ya existen en otro lugar… ni que tuviésemos un cupo de personas!

Vivir el presente ¿sufrir a futuro?

Además, creo que hay un miedo a decir ‘si cojo cariño a esta gente y luego me voy, voy a sufrir otra vez’, y aquí llegamos otra vez al primer punto: tomar decisiones del futuro con información que no tenemos en el presente. (como superar el miedo a las malas decisiones)

Creo que la vida es para ser vulnerable.

Ser vulnerable no es negativo, es humano, es maravilloso y, sobre todo, es valiente. Ser vulnerable es dejarte empapar de vida y pasar por el mundo aprovechando cada segundo, que os recuerdo que el tiempo no está en la sección de congelados del súper.

Así que no puedo darte una respuesta como ‘sí’ o ‘no’, porque esa decisión está dentro de ti. Mi opinión es que sufrir mientras subimos el Everest sólo para disfrutar de la cumbre…es un absurdo.

Porque sin ladera, no hay cumbre y todos sabemos que la ladera es mucho más larga.

Así que si no vas a disfrutar del paseo, no hagas senderismo. Coge un teleférico o algo así y piérdete el mundo y vive de éxitos rápidos. No serás más feliz, sólo menos sabio. La sabiduría la coges en el camino.

Tenemos vidas y elecciones complicadas, que creo que pueden simplificarse mucho si priorizamos, no anticipamos información que no tenemos y dejamos de tener miedo a ser vulnerables.

Vivir el presente, disfruta del paseo.

Si tu prioridad es la gente a la que quieres, toma decisiones que te lleven a estar cerca de ellos pero ten en cuenta tu información, tu momento y a ti.

La información actual es que tú estás en un sitio y la persona a la que quieres en otro, pero sabes dónde vais a estar en un mes? Y en tres? No tomes una decisión precipitada ni sufras una angustia precipitada si la respuesta a eso es ‘no’. Puede que esa persona venga o que tú vayas. Pero ahora mismo, pequeña mía, estás en la ladera. Así que no olvides disfrutar del paseo. Permítetelo.

No he contestado a tu pregunta pero espero haberte hecho pensar sobre el hecho de que en tu presente estás siendo infeliz porque te haces preguntas del futuro.

Pregúntate por hoy, por cómo vas a ser vulnerable hoy y vas a exprimir tu vida. Porque mañana, cuando estéis juntos, si no te acuerdas de nada bueno de la ladera, no creo que la cumbre te merezca la pena.

Colaboración de Laura Rey para Aire-soloparamujeres


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