autoestima

Hola autoestima ¿Cómo andas? Esta parte de nosotros que está llena de sentimientos y que merece los mejores cuidados que podamos darle.

Sin embargo esta parte tan preciada no siempre recibe nuestros mejores cuidados, no nos damos cuenta de lo buenos que somos, de lo que tenemos, de todo aquello por lo que podemos dar gracias. ¿Por qué?, los complejos nos bloquean, la culpa nos atormenta y los pensamientos negativos enturbian todo lo que hacemos y lo que no hacemos.

¿Rescatamos tu autoestima?

Date un descanso, unos minutos y ponte a abonar y a regar esa plantita que tienes abandonada que es tu autoestima, vamos a automotivarnos.

Toma papel y lápiz y contesta estas preguntas, está permitido romper el papel y volver a empezar. ¿Te apuntas?

Recordando

Sabemos que eres buena recordando todo lo malo que hiciste a tu hermana cuando eras pequeña, también sé que recuerdas lo fea que estabas con granos a los 13 años, así que vamos a jugar a otra cosa.

Haz gala de esa memoria tan potente que tienes (para algo eres mujer) y anota lo buena que eres en tu profesión, los halagos de ese cliente que dijo que sin ti nada hubiera sido posible, lo rica que estaba la comida que hiciste a tu familia y las alabanzas que te hicieron, lo agradecida que estaba tu hija porque encontraste su cinturón favorito. Recuerda, recuerda y escribe.

Ve anotando todas aquellas buenas cualidades, hechos de agradecimiento, de éxito que has ido acumulando, aunque sean pequeños, si aparecen malos simplemente déjalos pasar y sigue recordando todos los buenos y anotalos.

Traer al presente buenos pensamientos mejoran tu valoración personal y tu automotivación.

Dar gracias

Cada uno de nosotros es como es, tenemos nuestras cualidades y tú no eres ninguna excepción. Sé que te gustaría ser diferente, como aquella otra persona o la de más allá.

Aunque no te lo crear muchos envidiaría lo que tú tienes hoy y que no eres capaz de valorar como debieras. Anota todo aquello que tienes y por lo que deberías dar gracias, aunque parezca nimio, anótalo, si tienes que coger otra hoja, adelante, a por ellos.

Agradece el agua de la ducha, el desayuno, el coche que te ha llevado al trabajo, el que hoy te hayas podido sentar en el autobús, el trabajo que tienes, a las personas que quieres, a tus amigos, al perro o al gato, a la electricidad que te permite encender la luz y poder ver, al microondas que calienta tu te.

Escribe, escribe… y deja de pensar en lo que no tienes o te gustaría tener.

Busca la raíz del problema.

Puede que cuando fueras pequeña notabas que todos hablaban bien de los otros niños y nadie te prestaba la debida atención, es posible que el apodo que te pusieron cuando eras niña te hiciera sufrir, tal vez nunca te has sentido bien con tu físico, los ojos muy grandes o pequeños, demasiado alta, demasiado baja, demasiado rellena, demasiado delgada.

Todos tenemos cosas de nuestra personalidad o de nuestro físico que no nos gustan, sin embargo si enfocamos y prestamos demasiada atención a todo lo que no nos gusta, no conseguiremos más que sentirnos mal.

Analiza cómo afecta esto a tu autoestima, que hechos hacen que tu autoestima se caiga al suelo y el verlos desde fuera seguramente ayudará a mejorar tu autoestima.

Valórate a ti misma, nena tú lo vales.

Mírate al espejo. ¿Hace cuánto no te mirabas porque sí? Descúbrete en el espejo a ti misma, observa todo lo bueno que puedes ver, no te fijes en lo malo, simplemente descubre lo que normalmente no ves. Habla contigo a través del espejo, di “hola”, te quiero, me gustas, tienes unos ojos muy bonitos.

Sonríe a la imagen que tienes frente a ti, atrévete a hacerlo, sonríe y observa cómo se modifican los rasgos de tu rostro cuando lo haces. Habla con tu reflejo de tus cualidades, de todo eso bueno que sabes que tienes.

Aunque no te lo parezca muchas veces aquello que nosotros vemos como un defecto en nuestra persona, es una virtud para aquellas personas que están a nuestro alrededor.

Cierra el pasado, déjalo ir.

Muchas veces recurrimos a cosas que ocurrieron atrás, conductas que nos avergüenzan, errores que cometimos y que no supimos reparar, afrentas que alguien nos hizo y que aunque digamos que sí no hemos sido capaces de perdonar.

Este es el momento, deja que el pasado se marche, no tortures tu autoestima con lo que pudo ser y no fue, en lo que hubieras hecho y no hiciste. Si continuas rememorando todo lo que te hace daño, tu autoestima se irá directamente por el retrete.

Una técnica hawaiana muy buena para cortar los lazos con el pasado es el “ho oponopono”, cuando volvemos a caer en el bucle de rememorar el pasado, ho oponopono nos ayuda a cortar la repetición.

Bienvenida autoestima, ahora recuerda que tienes una plantita nueva que cuidar y además que regar a diario, cuidarla es cuidarte y quererte a ti misma.

Adelante, nosotras también te queremos.


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