climaterio femenino, menopausia

Menopausia, esa etapa tan poco deseada. Hoy has tomado conciencia de que ya van 3 meses que no te viene la regla y estás segura de que no estás embarazada, de pronto te viene una idea a la cabeza: Estaré ya entrando en ...

y enmudeces, no te atreves a decir la palabra que sigue, te cuesta trabajo aceptar la situación, solo tienes 48 años y te parece mentira que haya llegado para ti la época de La Menopausia, sí esa etapa que muchas mujeres tienen miedo hasta de pronunciar, que les da vergüenza reconocer y que tratan de ocultar el mayor tiempo posible: La Menopausia también conocida como climaterio femenino.

¿Por qué tenemos miedo a la Menopausia?

Tenemos asociada la palabra Menopausia a la palabra “envejecer” y Hoy se teme envejecer, hay un concepto acerca de que lo viejo no sirve, se lo considera descartable, nada se conserva por mucho tiempo, hasta los electrodomésticos están programados para que duren solo unos años y tengamos que comprarnos unos nuevos. Lo viejo es visto como algo negativo.

El modelo social actual es el de la eterna juventud física, cuerpos perfectos, sonrisas exultantes y las personas exitosas en la vida son las que tienen menos de 40 años. Nunca antes hubo tantos problemas con el período de la menopausia en la vida de una mujer adulta como los que hoy en día existen.

Hace 50 años atrás, la menopausia era tomada como algo natural donde la mujer dejaba de menstruar, ya no podía engendrar y entraba naturalmente a otra etapa de su vida, con la enorme riqueza que ello implica, una mirada mayor hacia adentro de una misma, más dedicación a tareas creativas.

Hoy la vida agitada de las ciudades, el condicionamiento social en relación al modelo que hay que cumplir, la valoración de laboralmente, la falta de un proyecto de vida relacionado con algo no material, la vida sedentaria, la mala alimentación, el consumo de tanta química y excitantes del sistema nervioso, el estrés, la insatisfacción y frustración personal, la resistencia al cambio, hacen que la mayoría de las mujeres pasados los 45 años, sino antes, tengan trastornos relacionados con el funcionamiento hormonal.

Sintomas de la menopausa, como nos afecta 

No lo vamos a negar, durante la menopausia o  climaterio femenino, existen cambios hormonales, desaparecen los estrógenos, lo cual implica un reacomodamiento físico y psicológico.

La caída de los estrógenos y la progesterona, afecta a los lóbulos temporales y a la zona limbica, y esto puede causar algún pequeño trastorno. Pero está bien documentado que el problema no está en los niveles hormonales por sí mismos, los síntomas son señales de la mente y el cuerpo que nos indican que hemos llegado a una nueva fase de desarrollo, una oportunidad de curación y crecimiento.

Nuestra cultura nos lleva a creer que los síntomas, como la irritabilidad y cambios de humor, son simplemente consecuencia de “las hormonas furiosas” y no tienen nada que ver con nuestra vida. Nada más lejos de la realidad, detrás de muchos de los cambios hormonales que se producen en el cuerpo y en el cerebro, hay  (situaciones laborales no satisfactorias, problemas con los hijos o la pareja, situación económica etc.).

Durante la etapa fértil de la mujer, las hormonas juegan un papel fundamental ya que estás le ayudan a sentirse más animada, feliz y capaz de meter bajo la alfombra los asuntos difíciles, pero eso no significa que no existan. Cuando el velo hormonal desaparece nos encontramos con una realidad que cada vez nos resulta más difícil de ocultarnos.

La Llamada al Despertar | La mujer de hoy sufre un conflicto con su feminidad.

El exceso de trabajo intelectual, mental ha ido en detrimento de su capacidad sensual, lo mismo que de su receptividad, importantes atributos femeninos. El mundo en que hoy vivimos enaltece a la mujer hiperactiva, por lo tanto esa hiperactividad significa mayor fuerza de sus dotes masculinas que femeninas y por lo tanto todo lo relacionado con lo femenino se vive críticamente.

La menstruación permite la descarga de todo lo acumulado mes a mes. Mediante ella se descargan los excesos. La menstruación es, entre otras cosas, la posibilidad que nos da la naturaleza de sacar afuera las toxinas del cuerpo, de la mente y el exceso de energía que se materializa como mucus y ácidos grasos, que a partir de dicha descarga permite llevar nuestro cuerpo-mente a un estado de mayor equilibrio.

Cuando se corta la menstruación y comienza la menopausia o climaterio femenino esa descarga desaparece con lo que se producen en nuestro cuerpo síntomas que nos hablan de esa sobrecarga. Nuestro yo interior honrado y sincero, trata de captar nuestra atención, mediado por las hormonas, para que encaremos las necesidades, las carencias y los deseos que hemos ido acumulando.

Por desgracia en nuestra cultura, cuando aparecen los síntomas molestos, se nos receta algo para calmarlos y no es habitual que el médico o nosotras mismas nos hagamos la pregunta crucial:

¿Que está tan desequilibrado en mi vida que necesita un cambio?

Aunque hagamos un tratamiento eficaz, veremos que su efecto es relativo y que cada vez hay que aumentar o cambiar sus componentes porque ya no es tan efectivo. Si la mujer no atiende a los problemas emocionales de su vida, sino siente y desahoga el dolor por las perdidas en la edad madura, puede terminar con problemas de ansiedad o depresión.

"Te hablo desde mi propia experiencia, pasé por esta situación y tuve el coraje de enfrentarme a lo que había detrás de ello. Durante la menopausia todo mi cuerpo empezó a dolerme, dormía con varias almohadas, a veces eran tantos los dolores articulares que no podía ni conducir, se me caían las lagrimas de dolor, curiosamente los dolores eran mayores cuanto más reposo tenía, así que para encontrarme bien lo que hacía era sobrecargarme más.

Comenzó mi peregrinar por la medicina tradicional, pruebas, medicamentos, fisioterapia, sentía mejoría momentánea pero al poco tiempo…….. todo seguía igual. Di un paso más y me fui a la medicina menos convencional, a la medicina macrobiótica, tratamientos con imanes, medicamentos, cambio de alimentación, más de lo mismo primero mejoría y poco a poco ……. todo seguía igual.

Cuando estaban a punto de colgarme la etiqueta de fibromiálgia y de tratamiento antidepresivos, desperté. Soy enfermera y sabía que en esos momentos esa etiqueta era un cajón de sastre para aquello que no encontraban otra etiqueta que poner.

Esa situación me hizo preguntarme: ¿Qué clama dentro de mí que hace que todo mi cuerpo chille de dolor, que dolor tan profundo hay en mí? Y la respuesta surgió.

Busqué ayuda e hice un trabajo interior de reconciliación y aceptación. Todo lo que había detrás era un fuerte vacio, yo no he podido tener hijos, he tenido varios embarazos que han terminado con abortos espontáneos y hasta el mismo momento de la menopausia o climaterio femenino albergaba la esperanza de tenerlos, eso era lo que me habían dicho y eso era lo que yo esperaba, además mis antecedente familiares me lo corroboraban (mi madre tuvo su primer hijo a los 49 años).

Cuando llegó la Menopausia y esa posibilidad se esfumó, algo murió dentro de mí, no podía ser madre biológica y no había marcha atrás, había que aceptarlo y hacer el duelo por ello.

Me llevó largo tiempo este proceso de camino interior hasta conseguir la aceptación y superar el dolor, con ayuda profesional (en el aspecto emocional, espiritual y con homeopatía) con mucha decisión de mi lado, dispuesta a superar esa situación, sin tomar ni un solo antidepresivo ni calmante, me liberé de culpabilidades, lloré, cambié muchas cosas en mi vida y comencé a buscar un nuevo sentido que me diera las fuerzas y las ganas de seguir viviendo con entusiasmo y alegría.

Poco a poco los dolores fueron desapareciendo y yo surgí como una mujer nueva. Hoy me siento llena de energía y vitalidad, desarrollando mi trabajo de coach dedicada a las mujeres en la edad de la Menopausia y el climaterio femenino.

Desde el punto de vista biológico estamos programadas para que en esta etapa de la vida nos retiremos del mundo exterior durante un tiempo, para revisar nuestro pasado, una invitación a que comencemos a ser madres de nosotras mismas. Cuando nos comprometemos a dar el primer paso, tenemos la posibilidad de desarrollar un nuevo sentido de nosotras mismas y de la finalidad de nuestra existencia, lo que nos da una jubilosa sensación de lo que somos capaces de hacer en la segunda mitad de nuestra vida.

Te invito, si estás pasando por una menopausia con altibajos que te preguntes. ¿Qué está tan desequilibrado en mi vida que necesita un cambio? Si escuchas tu sabiduría interior pronto lo sabrás y solo resolviendo eso fundamental, podrás vivir una menopausia llena de júbilo.

PD.- Quiero dejar bien claro, que no estoy diciendo que no se vaya al médico y se siga un tratamiento, lo que te propongo que vayas un paso más allá y te preguntes por las causas profundas de tus trastornos.

Escrito por Vicenta Barco para Aire revista femenina

 


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