alimentación durante la lactancia

Después del parto, muchas mujeres eligen la lactancia materna como la mejor forma de alimentar a sus bebés. Durante este período las madres deben cuidar su alimentación porque necesitarán más nutrientes para mantenerse enérgicas.

Las claves para mantenerte saludable y vital durante la lactancia son: comer bien, alejarte de las dietas y mantener una buena hidratación.

Come de todo

En cuanto a los alimentos que son recomendables durante la lactancia materna, no hay diferencias respecto a las recomendaciones generales para mantener una dieta equilibrada. Debes comer de todo y variado, evitar las grasas saturadas y alimentos procesados o con muchos azúcares.

Se deben consumir lácteos todos los días.

Respecto a las proteínas lo mejor son carnes magras y pescados de todo tipo. También se debe combinar la dieta con frutas, verduras y cereales, de preferencia integrales para cubrir todas tus necesidades nutricionales Para complementar una alimentación balanceada, puedes tomar un suplemento vitamínico, pero es recomendable que lo consultes con tu médico para que te aconseje el mejor suplemento para ti basado en tus necesidades individuales.

No hagas dietas de adelgazamiento

Mientras amamantes a tu bebé no es adecuado hacer dietas de adelgazamiento. Tu cuerpo consume más calorías de lo habitual durante la lactancia. Para producir la leche se necesitan unas 500 calorías extra de energía, por lo que, sin necesidad de hacer una dieta especial, dar el pecho te ayudará a recuperar tu peso tras el parto. Si haces una dieta baja en calorías puedes debilitarte.

Es mejor que aproveches esta etapa para comer variado y no te prives en cuanto a las cantidades. Estarás más hambrienta de lo habitual, así que lo mejor es que hagas varias comidas al día para mantener la energía a lo largo del día. Y si tienes algún antojo ocasional, ¡adelante! es el mejor momento para permitirte un capricho.

Hidrátate bien Otra de las recomendaciones básicas para mantener una lactancia exitosa es la buena hidratación. La leche materna es en un 85-90% agua. Por eso es fundamental mantener tu cuerpo muy bien hidratado, para que la producción de leche sea siempre óptima.

Lo ideal es consumir entre dos y tres litros de líquidos al día.

Puedes tomar agua, jugos, leche y frutas ricas en agua. En cuanto a las infusiones lo mejor es que evites la teína y también es conveniente moderar el consumo de café. Evita el alcohol, pues no solo no es bueno para tu organismo sino que deshidrata, por lo que es mejor eliminarlo de tu dieta o reservarlo para ocasiones muy puntuales y en porciones muy moderadas.

Siguiendo estos consejos te asegurarás de mantener una buena salud, algo muy importante no solo para amamantar a tu bebé de forma exitosa, sino para tener la energía necesaria para realizar todas las nuevas tareas que vienen con la maravillosa experiencia de la maternidad.

Por María José Madarnás, editora de Maternidad Fácil.


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